"LA MÁQUINA VIVIENTE"
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SABIONDO EN ACCIÓN: te enseña...

"LA MÁQUINA VIVIENTE"
 
"LA MÁQUINA VIVIENTE"

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Por medio del presente trabajo tenemos la intención de mostrar y hacer conocer por medio de “Sabiondo en Acción” como es nuestro cuerpo y que se comporta como una “máquina en constante actividad”. De él dependemos y somos parte de un “todo”. Conocer que procedemos de una simple célula que le dieron origen dos seres humanos (un hombre y una mujer) son motivos suficientes para pensar en lo fascinante y maravilloso que es conocerla, desde su “interior” hasta sus reacciones “exteriores” que se manifiestan y nos hacen poner en contacto con la realidad, la vida misma. A su vez, colaborar por medio de las herramientas de las TIC´s a que se puedan usar medios para prender y comprender de manera más dinámica y explicativa la máquina viviente que hemos denominado “Sabiendo en acción”.
Nosotros somos parte de una gran sistema llamado “Sistema Solar” el cual está inserto en otro mayor llamado “Vía Láctea” y, a su vez de otro mayor llamado Cosmos o Universo. De allí que para nosotros nos resultó de suma importancia, apreciar cada uno de los sistemas que nos constituyen y hacen funcionar como una verdadera “máquina fascinante”, nuestro cuerpo humano y ponerle vida actica y ser una herramienta dinámica a “Sabiondo en acción”.

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¿QUÉ LOGROS OBTENDREMOS?

Después de todo lo expuesto y considerado en el presente trabajo se llega a la conclusión que de la hipótesis inicial planteada:
=>La falta de un buen funcionamiento de uno de los sistemas que forman nuestra estructura y composición humana hace que el cuerpo deba ser atendido y tratado para su normal crecimiento y funcionamiento en su conjunto.
Es real puesto que aprendimos que “Sabiondo en acción” nos mostró que si sabemos cuidarlo y mantener en óptimas condiciones todo el tiempo el nos dará respuesta a lo que le pidamos de manera integral, armónica y dinámica. De allí que se ratifica y asevera la hipótesis planteada.
La mejor locomotora sólo alcanza a convertir en energía útil para la propulsión, un veinte por ciento del poder de los combustibles que emplea, los dínamos no emplean o transforman en energía eléctrica un porcentaje mucho mayor del poder que las mueve; algo parecido según los psicólogos, acontece con la máquina humana pues sólo rinde un escaso porcentaje del potencial de fuerza psíquica; si se supiera manejarla sabiamente, podría rendir un enorme caudal de felicidad y agradable bienestar. Pocos son los seres felices y sin embargo, todo ser humano se esfuerza para llegar a la felicidad y en realidad, necesita al cansarla, tiene derecho a ella, y podría desgraciadamente no saber cómo. En el corazón y el pensamiento de la gran mayoría se anidan celos, rencores, envidias y prejuicios que se van enconando hasta intoxicar el alma. La salud es para el cuerpo humano lo que la hora es para el reloj; la salud es la hora exacta de nuestro organismo físico, la relación rítmica, la coordinación de todas las partes, porque la menor imperfección, la menor discordancia, alterna el ajuste.
Músculos fuertes, hígado sano, pecho robusto, no bastan por sí solos para dar y mantener la salud, la cual es el resultado necesario del perfecto funcionamiento de todos los órganos corporales. Del mismo modo la salud moral es el producto de un ejercicio armónico de todas las facultades espirituales; tampoco el reloj marcará la hora exacta, si alguna de sus piezas principales tiene algún desperfecto. La dicha, la energía, salud moral y física, dependen del funcionamiento armonioso, sin estorbos y perfecto equilibrio de toda la máquina humana.
Esta maravillosa “maquina” humana fue diseñada de manera prodigiosa para encontrar, casi siempre, una cura o auto-regeneración de algunos males.
De allí que según el Profesor Gustav Dovos, dijo: “el cuerpo humano es capaz de curarse por si mismo del 60% al 70% de las dolencias.” Un porcentaje nada malo y si muy útil en esta era de enfermedades de todo tipo ¿no creen?, para este fin el cuerpo produce entre 30 y 40 sustancias como la cortisona y algunas que evitan la formación de caculos renales. Mencionar esto, resalta el fin de concientizarlos un poco sobre la tremenda labor que realiza nuestro sistema de defensa, para mantener estable nuestra salud, cosa que muchos de nosotros quizás ni percibamos, pues nuestro organismo generalmente no se queja de nada, ¿no es así?
Obviamente para lograr esto nuestro cuerpo requiere que no lo abandonemos por completo, pues es sabido por todos que el estrés, problemas personales, mala alimentación, sedentarismo y otro montón de cosas negativas debilitan nuestro sistema inmunológico, bajando considerablemente nuestra capacidad de respuesta ante una enfermedad o dolencia. Por ello, si les parece, a cuidar esta belleza de obra maestra: el cuerpo humano una verdadera máquina viviente.
Cuidar el cuerpo no debe ser un problema o una preocupación, debemos encontrar todos los días momentos para cuidarlo y mimarlo con amor y dedicación. Debemos cuidar el cuerpo con una dieta sana y equilibrada, haciendo ejercicio y evitando el estrés.
El cuerpo es nuestra pertenencia más valiosa y, a menos que sintamos un profundo respeto hacia él y hacia nuestra persona, nunca lo cuidaremos como se merece. Sin ir más lejos, el mero de hecho de sentir amor ya refuerza el sistema inmunológico. Todo lo que podemos hacer para cuidar el cuerpo es placentero. No hay sacrificio ni dolor. Si no, da una ojeada a las propuestas que hemos preparado.
Para hacer una dieta sana es conveniente eliminar la proteína animal y substituirla por soja, legumbres, etc.. La carne no sólo lleva toxinas, sino que tarda unas 72 horas en ser digerida, lo que supone un desgaste para el sistema inmunológico, ya que parte de la energía que necesita se destina a la digestión. Por lo tanto, es conveniente tomar alimentos de digestión rápida. También es recomendable comer productos biológicos, 100% naturales, que cuidan de nuestra salud y de nuestro medioambiente. Y recuerda: hay que comer para vivir y no vivir para comer. Si la Naturaleza nos hubiera diseñado para estar siempre sentados, habríamos nacido con una silla incorporada, pero no es este el caso. Se nos ha dotado de un cuerpo lleno de articulaciones, tendones y músculos, destinado a ser movido cada día. Una gran forma de mantenernos bien es practicando yoga, ejercicios físico sanos y armónicos. El yoga nos mantiene flexibles, a la vez que estimula las glándulas endocrinas (las guardianas de la salud) y masajea los órganos internos, mediante la realización de unas posturas, que pueden ir acompañadas de movimiento, diferentes tipos de respiraciones y mantras (sonidos). ¡Si quieres mantenerte joven, no hay nada mejor! También es muy saludable hacer natación regularmente o andar, que es el tipo de ejercicio más fácil y económico que puedes realizar. Sabemos que andar alarga la vida y vale la pena forzarnos a hacerlo diariamente.
El estrés entendido como la reacción de lucha o huida en un momento puntual es sano y necesario. El problema viene cuando este momento puntual se convierte en algo crónico, ya que la sustancia segregada en estos casos, el cortisol, es tóxica en grandes cantidades. Es un ácido que se come el cerebro y que con el tiempo puede desembocar en problemas cognitivos y otros tipos de enfermedades. Pero no te preocupes, todo tiene solución y el cuerpo se puede regenerar. Lo mejor para combatir esta situación es simplificar nuestra vida e incorporar a nuestra rutina la meditación, los mantras, la respiración consciente y la relajación. Deshacerse del estrés y sanar nuestro cuerpo es muy fácil y sólo requiere un poco de disciplina. ¡Hazlo! Este es el punto más importante de todos. Ahora ya sabes cómo cuidar el cuerpo, pero de poco te va a servir si lo pones en práctica.
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rociomendoza04@hotmail.com
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